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Posts Tagged ‘Virgen María’

Querido Minoru Francisco:

Hoy celebramos el nacimiento del Salvador: Jesucristo. Hoy también cumples 15 semanas de gestación. He decidido escribirte una carta y publicarla porque, contrario a lo que suelo hacer, quise hacer público mis sentimientos.

El 8 de diciembre, día en que se celebra la Asunción de la Virgen María, sangré por primera vez. Palidecí y temblé al ver la sangre brotar entre mis piernas cuando se supone que no debía ver una escena de esa índole hasta después de tu nacimiento. Volamos a urgencia mientras le rogaba a Dios que me diera la fuerza necesaria para aceptar Su voluntad. El día anterior nos habíamos hecho una ecografía exhaustiva. Tanto en aquella como en la que me hicieron en urgencia no se pudo detectar nada. Tu estabas bien y con los días todo debía volver a la normalidad. Pero Dios es sabio y tiene ojos para ver lo que la ciencia no es capaz de percibir. Trece días más tarde, el 21 de diciembre, fui a control ginecológico y todo estaba en orden.  El 22 de diciembre comencé a sangrar nuevamente. Fue ahí cuando entendí que los controles médicos no tienen mayor valor. La medicina tiene sus limitantes y cuando se trata de cosas de vida o muerte, la ciencia es bastante ciega. Finalmente me dijeron que tengo un desprendimiento en las membranas. Son 6 centímetros que fueron totalmente imperceptibles en las ecografías anteriores. Debo admitir que entré en pánico. Comencé a cuestionarme todo lo que había hecho y lo que no había hecho durante el embarazo. Reviví todos mis errores y mis posibles errores. Una y otra vez. Hasta que me permití apoyar la cabeza en los hombros de tu padre y simplemente llorar. Y ahí dejé que corriera todo: el temor, las dudas, la pena, la rabia, la incertidumbre… dejé que todo saliera.

No sé qué irá a pasar contigo hijo mío. Pero sé que me has enseñado más de la vida que mucha gente con la que he compartido durante años. Me has permitido acercarme a Dios, abrazarme a la Virgen y fortalecer mi fe. Gracias a ti hoy creo más que nunca en el milagro y en la belleza de la vida. Y si antes me creían loca por querer tener hijos, hoy me importa un carajo si me encuentran trastornada por abrirme completamente a la vida y dejar que Dios guie mi camino con mis ojos vendados. Los hijos no son sólo personas que merecen ser tratadas con respeto, amor y dignidad. Más importante aún, son regalos, milagros, bendiciones del cielo que Dios pone en nuestras manos para que los acojamos y los formemos con la esperanza de que sus almas sepan recibir y contemplar a Cristo.

Te amo pequeño mío. No te he visto y ya siento un amor inmenso por ti. Por todo lo que me has enseñado y por todo el amor que me has permitido hacer florecer en mi corazón, estaré eternamente agradecida. Dios sabrá si algún día podré mirar tus ojitos y escuchar tus primeros llantos. Mientras tanto te dejo en manos de la Virgen y de San Francisco para que cuiden y velen por ti.

Con amor,

Mamá.

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