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Posts Tagged ‘Sorpresa’

Una de las tantas cosas que amo de mi marido es su equilibrio entre las letras y lo lúdico. Puede pasarse un día entero metido entre libros y al día siguiente es como ver a un niño de cinco años jugando y disfrutando la vida.

Recuerdo la noche en que me dio la gran noticia. Abatida por las patadas que me daba mi hijo en mi vientre y por el calor de Santiago comenzaba a quedarme dormida.

–       Oye… – me dijo de repente.

–       ¿Sí? – le pregunté.

–       Nada.

No le respondí. Pero miré su cara e intuí que ese “oye” no era por nada. Traté de convencerlo de que me dijera qué estaba pasando por su mente, pero no tuve mucho éxito. Era ver a un niño, ansioso por contar su última travesura pero incapaz de encontrar las palabras adecuadas para expresar todo lo que ese evento en particular le provocaba. Finalmente decidí dejarlo pasar y volver a sumergirme en el mundo de los sueños.

–       Nos regalé el Kindle. – Dijo finalmente cuando comenzaba a soñar.

–       ¿Qué? – le pregunté aún dormida.

–       Sí, nos regalé el Kindle.

Ahora ya no sólo era él quien parecía un niño de cinco años. Mágicamente los dos retrocedimos en el tiempo y comenzamos a hablar con ansias sobre el nuevo juguete que se aproximaba. Él había leído reseñas, artículos y noticias sobre el aparato que nos desveló por unas cuantas horas. Me cautivó con la opción de almacenar 1.500 libros en un solo dispositivo. Este pequeño componente además tiene tinta electrónica que permite leer un e-book en pantalla y verlo como un libro de papel. Como las emociones no paraban, me hizo volar cuando me explicó sobre páginas Web como www.gutenberg.org que se han dedicado por años a pasar libros a formato electrónico con la intención de que éstos sean descargados gratuitamente. Siendo tanto mi esposo como yo amantes de sitios como Amazon.com y Abebooks.com, alucinamos pensando que no sólo podríamos pagar menos por los libros, sino que también nos ahorraríamos el despacho (tema no menor pensando que los libros deben viajar desde el norte hacia el sur) y decirle ¡adiós! a los impuestos. Y como nunca faltan otros inconvenientes, más de una vez el libro encargado simplemente jamás llegó a su destino a pesar de las rabietas en el correo. También de este “pequeño” malestar nos podíamos olvidar.

Al próximo día seguimos “estudiando” nuestro nuevo juguete. Averiguamos que la velocidad para descargar libros es de 1 minuto (al menos con la red norteamericana) y que la batería dura 1 semana si no tiene la conexión a Internet activada.

Tampoco pudimos dejar de pensar en el gran dilema que muchos se han cuestionado con los avances de la tecnología digital: ¿son los e-books asesinos del libro? Digamos las cosas como son, cada vez que se ha “digitalizado” algo, ya sea música, películas e incluso los diarios, ha entrado el pánico sobre la muerte de dichos rubros. Ha pasado el tiempo y ¿qué vemos? Que el supuesto deceso y fin de los tiempos no es real. Lo que sí encontramos es un cambio en la forma de percibir y de adquirir dichos bienes. Aún hay personas que gozan comprando un CD, pero también vemos que muchos se han aburrido de los pirateos (y todo lo que éstos acarrean: desde material de baja calidad hasta viruses que terminan aniquilando computadores) y que optan por comprar música en MP3. En Chile nos queda mucho por avanzar. Es insólito que tiendas como la Feria del Disco aún no hagan nada al respecto. Sin embargo ya han salido nuevas páginas Web dedicadas a la venta de música MP3 como lo son www.mimix.cl e incluso en sitios como www.bazuca.com. Es probable que lo mismo ocurra con los libros digitales. El papel impreso no morirá, siempre existiremos los románticos que si bien podemos llegar a tener libros electrónicos, cuando realmente nos apasionamos por algún tema preferimos ir a las librerías de antaño y tener el libro en nuestras manos. Ojearlo, olerlo, posar los ojos sobre sus letras y finalmente llevárselo al hogar y almacenarlo junto a los demás invitados de honor en las repisas.

El trabajo ahora depende en gran parte de las editoriales. Kindle ha llegado a Chile o, para quienes lo prefieran, se puede comprar directamente desde Amazon. Es cierto que aún no hay muchos libros digitales en español, pero eso no es problema de la tecnología, sino que de los editores. Es necesario invertir recursos para seguir los pasos de los avances. Esto no es un asesinato del libro, al contrario, es una expansión de tan preciado bien.

Imaginemos el futuro: eliminación de las fronteras geográficas. El mundo editorial unido con el afán de entregar sus productos a todos los rincones del mundo. Más aún, que las bibliotecas realicen la misma maravilla. Quienes necesiten acceder a información especializada ya no tendrán que viajar a otros continentes. Pagando una módica suma (mensual, anual o como los ingenieros estimen conveniente) un estudiante realizando un doctorado o un profesor podrá acceder a material exclusivo. Si eso es matar al libro, soy la primera en apuntar mi arma. Pero la verdad, es que esto es un renacer de la cultura.

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