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Posts Tagged ‘Realidad’

Detrás de cada libro hay una historia. ¿Qué habrá pensado el autor cuándo lo escribió? ¿Cómo habrá recopilado la información necesaria para darle vida a su relato? ¿Cómo fue jugando con los personajes hasta hacerlos reales para los demás? Muchas de estas preguntas quizás jamás las sepamos, pero aún así nos deleitamos cuando nuestros ojos posan su mirada en las páginas escritas.

Los libros también tienen otra historia. Única e irrepetible para cada lector. Ahí está la magia que se esconde tras muchas de nuestras novelas. A veces por un mero impulso compramos un libro y lo guardamos con ansiedad en nuestras mochilas hasta que llegamos a casa. En nuestra guarida volvemos a sacar a la luz el nuevo integrante de la familia y lo contemplamos. Puede que lo leamos inmediatamente o que lo almacenemos junto a los demás libros esperando el momento indicado para leerlo. En otras ocasiones la novela llega de regalo. Generalmente esto implica un momento especial y viene de manos de alguien importante para nosotros. Por eso soy recelosa a la hora de prestar mis libros. Muchas veces han quedado en manos ajenas perdiendo no sólo el objeto material sino que también los recuerdos que él conlleva.

Así fue como obtuve “El Tercer Reich” de Roberto Bolaño. Luego de dar a luz a nuestro hijo, mi marido llegó con el libro de regalo para la recién estrenada madre. Es cierto, no guarda relación alguna con la maternidad, pero en su gesto se deslumbró el hecho de que me conoce como nadie y, más importante aún, me escucha. Hace algún tiempo tenía ganas de leerlo. Estoy lejos de ser una experta en Bolaño, pero he leído algunas cosas de él que siempre me han dejado con ganas de seguir conociéndole su pluma. No pude leerlo de manera inmediata. Las exigencias (gratas, pero exigencias al fin) de un recién nacido no me permitían el exquisito tiempo que una novela se merece. Finalmente he podido retomar el ritmo de lectura y opté por comenzar con este intrépido camino que Bolaño plasmó.

Me enteré de la existencia de “El Tercer Reich” (recientemente publicada pero escrita en 1989) leyendo críticas en algunos medios de comunicación. Al parecer, Bolaño lo habría escrito a mano y sólo habría alcanzado a pasar 60 páginas a computador cuando murió. Es tema recurrente que los herederos de autores fallecidos se esmeren por publicar hasta la última hoja que el difunto dejó escrita. Muchos críticos desdeñan esto. Mi tesina de pregrado estuvo basada en el autor mexicano Juan Rulfo. Ahí también se desplegaba esta guerra de poderes entre los herederos y los rulfianos. Muchos tienen la convicción que es inmoral publicar obras que el autor no quiso dar a conocer en vida. Otros creen que es un simple capricho económico de los seres queridos del autor. ¿Quién sabe? Quizás si le diéramos una mirada más positiva al asunto podríamos pensar que los herederos (de Rulfo, Bolaño o quien venga a cuento) sienten sincera admiración por la obra literaria del autor y buscan compartirla con el mundo.

En fin, volvamos a la obra en cuestión. “El Tercer Reich”. Me impactó el título. Siempre me ha entrado la curiosidad por saber qué relación guardaba Bolaño con Alemania. En más de una obra hace mención de la patria germana. Al parecer sabía tanto de la II Guerra Mundial como de literatura. En esta obra su personaje principal, Udo Berger, es alemán. Éste va junto a la bella Ingeborg (su pareja y ojo que también aparece un personaje con el mismo nombre en su novela “2666”) a veranear a Costa Brava y se queda en el hotel Del Mar (el mismo hospedaje que utilizó con sus padres hace diez años). Se vuelve a encontrar con la dueña del hotel, Frau Else, quien habría sido una especie de amor platónico cuando la conoció siendo adolescente y que ahora vuelve a seducirlo con su belleza. Pero no todo es amor en el balneario. Extraños personajes aparecerán en el camino como otra pareja de alemanes (Hanna y Charly), el Lobo, el Cordero y, quizás uno de los más importantes, el Quemado.

Al comienzo de sus vacaciones en Costa Brava, Berger sentirá que está en el apogeo. Con el paso de los días irá sucumbiendo en su propio infierno y no sabrá cómo salir de ahí. Su vida y sus sueños comenzarán a cambiar de rumbo y el personaje sentirá que no hay vuelta atrás. Temas característicos en Bolaño no podían ser ajenos a esta obra: habrán muertes, violaciones no aclaradas, personajes oscuros y enigmáticos y, por supuesto, el personaje principal que se irá envolviendo de manera absurda en esta trama que en realidad no le compete. Sueño, juego y realidad se van mezclando en esta historia que no parece tener consuelo.

Lo otro que me sorprendió a poco andar por Costa Brava, es el tema de los wargames. Al leer el libro no lo sabía, pero luego averigüé que en una entrevista dada el año 2000 Bolaño habría dicho que coleccionaba wargames (tanto en tablero como en computador). Quizás aquí esté una de mis críticas más grandes. No soy asidua a este tipo de juegos, pero Bolaño se encarga de hacer largas descripciones de partidas que ha tenido o tiene Berger. Entiendo la relevancia del juego para la novela, no obstante, creo que en ocasiones el autor pecó de exceso.

Pero dejando eso de lado, vale decir que Bolaño lo volvió a lograr. La trama engancha desde el principio (a pesar de estar escrito en formato de “diario de vida”). Berger (en manos de Bolaño) mantiene el suspenso a través de toda la narración. Tan sólo el final deja un gusto un poco amargo. Es demasiado simple para lo que había ocurrido con anterioridad. Quizás sea un final algo apurado, poco resuelto. Le quita algo de la grandeza que tiene la obra en su conjunto. No obstante, si me preguntan si la recomiendo o no, a ojos cerrados digo que sí.

*Fotografía obtenida de: http://www.ilhn.com/blog/

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Sé que estás ocupado. Pero necesito hablar con alguien. No, no quiero lamentarme de mi vida ni tampoco mirar con melancolía a lo que pudo ser y no fue. Simplemente necesito desahogarme, expresarme, decir lo que nadie ha dicho en años. Sí, tu sabes que no me gusta quedarme estancada en el pasado. Pero ¿qué ocurre cuando el pasado se te aparece en el presente? Pues bien, mi vida escapa a toda realidad. Parece una novela… una de esas obras literarias que uno lee y dice que aquello jamás podría pasar en la vida real. Vengo de una familia “aquijotada”, por llamarla de alguna forma. Padres y tíos que abusan de sus hijas y sobrinas. Silencio de los adultos ante tanta aberración. Quizás lo que no se diga no exista. Primos que se casan entre sí. ¿Crees que estoy plagiando a García Márquez? Ya me gustaría que esto fuera una vil imitación. Porque por si fuera poco, también están los integrantes con cola de chancho. Una rama de ellos salió completamente desquiciado. Sus mentes están en otro planeta y por más medicamento y consultas psiquiátricas, no logran aterrizar en nuestra realidad. ¡No mires al suelo! Que aún hay más. Tengo tantos hermanos que he perdido la cuenta. Lo gracioso es que los nombres se repiten. Sí, tal cual “Cien años de soledad”. Al menos hay dos que tienen mi nombre y unos cuatro con el nombre de mi hermano. No, no sé cuántos son exactamente. Alguna vez traté de contarlos, pero ya perdí la cuenta. Tampoco es fácil seguirles el rastro. Cada uno ha hecho su vida como ha podido. ¡No te rías! Tal vez fui la afortunada de todo el clan por haber nacido dentro de una familia avalada ante Dios y la ley. O al menos eso creo. Tengo hermanos que alegan lo mismo que yo. Pero me gusta creer en mi versión, mi familia era la real y las otras eran integrantes de una vida paralela que buscaba asimilarse a la realidad sin llegar a hacerlo. De acuerdo, lo sé, todo esto parece una gran farsa. Una locura. Debes creer que se me soltó un tornillo. Pues te corrijo, no fue uno sino dos, tres y cuatro. Si quieres, puedes seguir contando. ¡Espera¡ ¿Dónde vas? Ya veo, quieres que lo deje ser. Déjame intentarlo. Uno, dos, tres, abro los ojos y nada. Todo sigue ahí. De acuerdo, de acuerdo, lo dejaré pasar. Pero cuando el pasado vuelva a asomarse no me digas que no te advertí. Ahora vete. No, no te preocupes. Ya te dije, sé que estás ocupado. Ve a hacer tus cosas que el resto puede esperar.

*Fotografía obtenida de: http://www.cowart.info/blog/ y no guarda ninguna relación con el relato.

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