Feeds:
Posts
Comments

Posts Tagged ‘Desamor’

Humo y café

Te sientas frente a mí y prendes un cigarrillo. La mesa es estrecha y con suerte cabe el cenicero. Das la primera inhalada y queda la huella de tus labios impregnada en el filtro. No alcanzas a jugar con el humo y me lo tiras directo a los ojos. No te das cuenta, o eso creo. Cruzas las piernas, miras dentro de tu cartera, sacas un espejo y lo vuelves a guardar sin abrirlo. Me observas con atención pero tus ojos se escapan cuando se topan con los míos.

–       Un cortado doble.

–       Lo mismo para mí.

Siempre he disfrutado estudiarte. Desde que nos conocimos, no recuerdo un solo día en que no te haya amado. No tenías más de 20 ó 22 años, ya no lo recuerdo bien. Estabas absorta en la contratapa de algún libro. Te pregunté si te podía ayudar a escoger algo bueno para leer. Sin mirarme me dijiste que ya sabías lo que andabas buscando. No quise que nuestra conversación terminara así. Te seguí. Mi ausencia me costó el empleo. Pero no me importó, porque logré llegar a tu casa. Entramos y me ofreciste un café. Al igual que ahora, prendiste un cigarrillo. Pero esa vez pude sentir cómo disfrutabas cada aspirada. Tus movimientos eran más pensados. La rutina ha hecho desvanecer esa lentitud. Sí, luego vendrían otras. Tú siempre supiste de ellas. Jamás te las oculté. A veces hasta te reías de mis amoríos. En el fondo, sabías que sólo tú importabas. En ti encontré la inspiración para seguir creando y para seguir viviendo. Nuestro acuerdo había andado bien. Nunca te quejaste. No era necesario decir “te amo”, ambos sabíamos lo que sentíamos por el otro. Hasta que un día te fuiste. Seguías a mi lado, pero no estabas conmigo. Te busqué incansablemente sin encontrarte. Traté de recuperarte, pero estabas demasiado lejos.

–       Bueno, ¿cuándo planeas pasar por la casa?

–       Mañana al medio día.

–       Bien, no estaré. Ya están todas tus cosas empacadas, así que no deberías tardar mucho.

–       Perfecto.

Llega el café y te lo tomas de un sorbo. Apagas el segundo cigarrillo de la jornada con la suela del zapato. Rozas tu mejilla contra la mía emulando un beso y te vas golpeando los tacos contra la vereda. Te quedo mirando esperando a ver si volteas. Pienso en repetir la historia y seguirte. Mis ojos están cansados y no puedo seguir la carrera de tus piernas.

Read Full Post »