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Posts Tagged ‘Alma’

Estuve buscando en mis libros de cocina una receta para hacerle a mi familia. Me encontré con ésta, que es de esas recetas antiguas que siempre logran sorprender creando una explosión de buenos sabores para el alma.

 

Ingredientes:

Amor: a gusto, si no hay problema, en este caso, entre más, mejor.

Oración: una buena dosis diaria.

Confesión: depende de cada individuo. Algunos lo necesitan más que otros.

Arrepentimiento y Penitencia: lo más importante aquí es fijarse que no sea de esas imitaciones que se ven bien por fuera pero están podridas por dentro.

 

Preparación:

En esta receta, el orden con que se preparan y mezclan los ingredientes depende del gusto de cada uno. Pero les daremos un cronograma tentativo.

1.     Tome el Amor y haga maravillas. Deje que realmente entre en su interior. No se limite a darlo a sus seres queridos. Salga de su círculo e irrádielo en todo aquel que lo necesite. A veces hasta su peor enemigo se puede ver beneficiado con esto. Si permite que el amor crezca y florezca como es debido los frutos serán infinitos. Sólo así accederá a la verdadera libertad y no a esa mentira camuflada de libertad pero que en realidad es libertinaje.

2.     Si ya tiene dominado el Amor, proceda a la Oración. Es de vital importancia la concentración. No se deje turbar por lo mundano. Entable una verdadera comunicación con el Padre Celestial y no tema dejarse al descubierto. Reccuerde, no hay nada que el Señor no sepa de usted.

3.     A lo anterior, agréguele la Confesión. Aquí conviene hacer una observaciónn. Lamentablemente en nuestros días éste es un bien escaso. Antaño se encontraba fácilmente en las parroquias, iglesias, etc. Ahora no es llegar y acceder a este bien. ¡Pero es irremplazable e importante! Por lo que le aconsejamos que se esfuerce por acceder a esta gracia. En algunos sectores aún existen algunas picadas que siempre tienen Confesión: ¡encuéntrelas!

4.     Para finalizar, el Arrepentimiento y la Penitencia. No se trata de auto atormentarse, pero sí de reconocerse como ser humano proclive a los errores y querer enmendar la caída por el dolor que causa el pecado en usted y en nuestro Padre. Es probable que vuelva a cometer las mismas fallas. ¿Cuál es la magia de esta receta entonces? Pues que se puede repetir una y otra vez.

Los dejamos para que degusten por su cuenta esta deliciosa mezcla. Si alguien quiere aportar algo a esta receta, no dude en dejarnos sus comentarios. ¡Bon appétit! ¡Sahtein! ¡ Itadakimasu !

 

*Imagen: serigrafía de Dorit Levi, “Feastive Feast”.

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Bajo mar

Eres tú quien está en mi mente día y noche. Quiero desprenderme. Quiero volver a crear en libertad. Me cuesta aceptar que tú eres mi creatividad. Sí, eres parte de mí. Somos uno… aunque en dos cuerpos. ¿Compartimos el alma? No, creo que simplemente mi etereidad te pertenece. Debo sumergirme en ti. En toda la grandeza que tu pequeñez me da y dejar que aflore todo lo que llevo dentro gracias a tu presencia. Has marcado mi vida. No te puedo borrar. No quiero borrarte. Quiero llevarte siempre a mi lado. Darte felicidad infinita. Verte sonreír cada día con más ansias.

Cerremos los ojos. Bajemos, lentamente. Sintamos el roce de la arena en nuestras pieles. Estiremos los brazos para que nuestras manos alcancen las corrientes. Sigamos hundiéndonos. Lleguemos a las rocas. Que nuestros labios descubran el frío y la aspereza de las piedras. Sintamos el sabor a óxido, a mineral. Que el agua se cuele por nuestras narices hasta transformarnos en peces. Luego podremos nadar. Ni todos los océanos nos bastarán. Recorreremos cada rincón del mar. Conoceremos cada criatura. Sentiremos en la punta de los dedos la suavidad de los escamosos. Pronto, muy pronto volveremos a tierra. Pero por ahora, sólo dejemos que sea agua. Agua pura como tu espíritu. Permíteme sostenerte, acercar tu corazón al mío. Deja que nuestros latidos se fundan en una especie de taquicardia maternal.

Ya crecerás. Ya emprenderás tu propio camino. Pero por ahora algo en mí me grita que te cuide, que te sostenga, que calme tus llantos. Que me pierda en tus ojos para ver el mundo a través de ellos. Eres lo más sincero y auténtico que jamás podrás llegar a ser. No puedes esconder tus emociones aunque lo intentes. No hay cinismos ni máscaras. Eres transparente. Quizás por eso ames tanto el agua. De ahí vienes y en ella ves el reflejo de tu interior. ¡Bailemos! Moviendo los brazos como a ti te gusta. ¡Cantemos! Así descubrirás las palabras que nos permitirán comunicarnos de una manera nueva. ¡Querámonos! No dejemos que el mundo o la vida enturbie nuestros corazones.¡Durmamos! Que sólo así tu cuerpo recobrará la energía que necesita para seguir creciendo.

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